sábado, 26 de julio de 2014

¿Para qué sirve el dinero?


Pedro Estacio( Ilustra Agencia)

Revisamos “Banca central para periodistas”, una edición actualizada del Banco Central de Venezuela, BCV, y  allí conseguimos un trabajo de Francisco Sáez y Cruz Rodríguez y actualizado por Yrene Uzcátegui, en el que abordan varios tópicos, entre ellos uno que tiene que ver con todos los ciudadanos, como es el dinero.
Antes de tratar el tópico del dinero, escribimos sobre dos palabras que suenan mucho pero que pocos conocemos de qué se trata, nos referimos a la política monetaria.
¿A qué nos referimos?
Sáez y Rodríguez  escriben un tema titulado “Política monetaria, liquidez monetaria en poder del público y base monetaria” y al referirse a política monetaria comentan que es “ posible dar varias definiciones de política monetaria” y a los fines del trabajo escrito  para el BCV indican que ha sido definida la política monetaria como “el conjunto de acciones comprendidas por el Banco Central con el propósito de regular  la circulación monetaria y, a través  de ella, incidir sobre el costo del dinero  y la disponibilidad de crédito para todos los sectores de la economía”.
Asimismo, refieren que otros autores afirman que la política monetaria “es el conjunto  de medidas que adopta  la autoridad monetaria con el propósito  de buscar la estabilidad del valor del dinero e, igualmente, evitar  desequilibrios  prolongados  en la balanza de pagos” y también escriben ellos-  se suele definir la política monetaria en función de sus objetivos: Se ocupa de cuánto dinero circula en la economía y cómo éste es valorado”.
En lo que concierne al dinero, los citados autores refieren que, independientemente de la función que tiene  como un medio de cambio, el dinero viene sirviendo como un depósito de valor y explican “…sin embargo esta sería una característica inalienable de su función como medio de cambio, ya que es difícil imaginar un bien cuyo valor se pierda rápidamente (en el extremo de forma instantánea) y al mismo tiempo sea aceptado como medio de cambio. De hecho, un activo será mejor reserva de valor en la medida en que sea aceptado en e futuro en las operaciones de intercambio y se espere no pierda su valor”
Por otro lado, indican que el dinero sirve  como una unidad de cuenta porque permite que sea más fácil el cómputo de las transacciones en las actuales sociedades y así dicen: “Es mucho más sencillo utilizar un numerario común para referirse al precio delos bienes y servicios (por ejemplo, bolívares, liras, dólares), que intentar  realizar operaciones haciendo referencia al precio  en términos de otros bienes. Si no, piense por un momento lo que significaría comprar un pollo diciendo que vale 50 kilos de tomate y que, a su vez, el tomate es equivalente a media manzana, et.”       

estacio_conac@yahoo.com

lunes, 21 de julio de 2014

AHORA EN EL PAIS SE SIEMBRA, SE ACCEDE A LAS TIERRAS



En un medio de comunicación que trabaja para llevar la verdad a los lectores, sean de la tendencia política que sean, la mejor manera de hacerlo es presentar las inquietudes y ofrecer las respuestas de la manera mas sencilla, como se habla en la calle, sin mucho tapujo.
¿Por qué la capital y las grandes ciudades se encuentran casi exageradamente llenas, con una gran población mientras otras regiones se aprecian como vacías,  y todo ello pese a existir localidades cercanas a las ciudades bastantes congestionadas en ese modo de vivir adoptado como es el rancho?
La pregunta nada fácil es y nos lleva a interrogar para qué sirve un gobernador o gerente del estado, como le llamarían hoy día. El asunto, que lastima a mas de un familiar de esos gobernantes políticos del pasado en Venezuela, no es otra cosa que decir que la ausencia en el ese tiempo, de gobiernos honestos en las diversas, ricas y variadas regiones del país, donde nunca hubo preocupación alguna por la gente, por la necesaria atención en salud, en educación, en vivienda, etc.,  motivó el éxodo de las personas hacia la capital.
Los venezolanos deben recordar una expresión muy popular como esa que dice “Pa´Caracas aunque sea a pasar hambre”, que era el argumento de los ignorados socialmente por los gobernadores en los diferentes estados del país. Caracas, para entonces, era una acogedora ciudad con pocas población y rodeada de verdes colinas.
¿Y qué generó ese éxodo de personas de las distintas regiones a las grandes ciudades?
Pues simple y llanamente que el campo fue quedando abandonado y muchas fueron a parar a manos de una élite que las acaparaba con el propósito de engordar su precio y posteriormente venderlas, pero muy pocos las tenían con el firme propósito de ponerlas a producir.
Hoy, por el contrario y como dijo recientemente Iván Gil, titular del Ministerio del Poder Popular para Agricultura y Tierras, la revolución bolivariana desarrolla 11 proyectos estratégicos de producción y equipamiento agrícola con la finalidad de que, de acuerdo al Plan de la Patria, el país  pueda producir en el 2019 el “90%  de las kilocalorías que consumimos per cápita diariamente.      
Gil fue al programa matutino  de Venezolana de Televisión “Entre Todos” y allí dijo bien claro que el país tiene capacidad para producir arroz, maíz y yuca para satisfacer la demanda alimenticia para.
Podemos añadir que es ahora en este tiempo revolucionario que en el país se siembra y donde los campesinos acceden no solo a la tierra sino a una maquinaria que les permita trabajar, a unos insumos necesarios para la siembra y a las posibilidades del crédito. Sin embargo, no es posible olvidar lo que dicen los autores  Hugo Eduardo Ramírez y Andrés Felipe Otálvaro (enero 18 de 2012) cuando tratan el tema:
Venezuela, como todos los países latinoamericanos, recibió una pesada y siniestra herencia colonial: el latifundio. Fue a través de las modalidades de la hacienda, destinada por lo general a productos agrícolas como el cacao y el café; y el hato, concentrado en la ganadería, que las élites coloniales perpetuaron su estatus y poder económico. Además, la esclavitud fue una de las condiciones necesarias para el desarrollo de la gran propiedad sobre la tierra, que se define, por lo tanto, como una estructura de terror y violencia.
No ha crecido la producción a la velocidad que queremos
Admite Iván Gil que los productos que son consumidos en el país corresponden ala producción nacional. "Hemos crecido en la producción de esos 250 rubros, entre ellos el arroz y el maíz".
Sin embargo, dijo en la entrevista que “todavía dependemos de la importación de algún alimento como el trigo, por ejemplo, que no lo producimos, y otros cereales".
"No ha crecido la producción a la velocidad que queremos, producto del esquema del latifundio de esos sectores económicos que recibieron durante el final de la cuarta república prebendas importantes, pero fueron incapaces de invertir en tecnología", reconoció.
Resaltó asimismo: "Hemos roto techos de producción importantes pero todavía requerimos mayores niveles de producción".
En la entrevista, Gil se refirió a la recién inaugurada unidad de producción de leche Comuna Agroindustrial de Los Valles del Tuy, en el estado Miranda, que forma parte de los 11 proyectos estratégicos que adelanta la cartera agrícola.
"Estamos hablando de la construcción de vialidad, recuperación y construcciones de sistemas de riego, entre otros proyectos, en todo el país", precisó.
Todavía tenemos el reto de satisfacer las 3.000 kilocalorías que consume el venezolano diariamente, dijo. "Ahora estamos produciendo la mitad", comentó, y destacó que la población ha superado el umbral de pobreza que generó la política neoliberal. 

Los investigadores antes citados, autores de Venezuela: retos de una reforma agraria en marcha señalan que “En el marco de la Revolución Bolivariana, iniciada en 1999 con la llegada de Hugo Chávez al poder, se libra una particular ‘lucha contra el latifundio’. Esta contienda no es nueva, pues tiene apariciones intermitentes aunque, por lo general débiles y de impacto limitado en la historia del país independiente. Tal fue el caso de lo ocurrido bajo las guerras federales ocurridas entre 1858-1863 y la reforma agraria de 1961. Sin embargo, la lucha actual plantea características especiales. Enunciada con claridad en la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario de 2001, la intención pública del Gobierno Nacional de eliminar el latifundio desencadenó una reacción contundente por parte de la oposición. Los grandes terratenientes se unieron, entonces, a la patronal, a la alta jerarquía de la iglesia católica, a los monopolios de la comunicación y a los sindicatos tradicionales para protestar como bloque opositor.

El descontento reaccionario alcanzó su punto más elevado al ejecutar el golpe de Estado contra Hugo Chávez en abril de 2002. Tras el regreso del presidente al poder, el rechazo frente a la posición oficial se ha mantenido. Las tensiones son entendibles, en tanto que el conflicto apunta directamente a la tenencia de la tierra.
La actual polarización venezolana presenta también, dentro de esta lógica, un nuevo movimiento campesino muy entusiasmado y comprometido con la posibilidad de ocupar y trabajar la tierra. La organización campesina más destacada y con mayor número de integrantes es el Frente Nacional Campesino "Ezequiel Zamora". Hasta la fecha 3,5 millones de hectáreas han sido recuperadas y distribuidas legalmente.




       

¿Para qué sirve un economista?


En Asoilustra hemos considerado interesante publicar acá una opinión escrita por el jurista y antropólogo Jaime Richart que fue publicada el pasado 14 de enero de 2014 en ARGENPRES.info, por considerarla atractiva para el análisis de cómo son vistas las conductas de quienes asumen el rol de economistas. 
  
En el trabajo, que lleva por título ¿Para qué sirve un economista?, Richart refiere que “los economistas son los sumos sacerdotes del sistema; papel que comparten, por cierto, con los periodistas. Brotan como setas en tiempos de crisis, y en tiempos bonancibles se dedican a la contabilidad”.


Y en un segundo párrafo comenta que “Al mismo tiempo son también augures o como los meteorólogos que hablan de las borrascas pero no pueden evitarlas, o como esos médicos que investigan pero carecen de aptitud para curar. Los economistas hacen una disección delo que está sucediendo y delas medidas que deberían adoptarse ante un problema o una crisis, pero nadie les hace caso…Si todo esto no fuese así, los mejores economistas estarían contratados por los gobiernos de las naciones, y los grandes problemas y crisis económicas no existirían porque sabrían evitarlos o los solucionarían como el galeno trata la gripe o el cirujano extirpa un tumor”.


Luego Jaime Richart concluye su opinión al indicar que “De modo que la vida económica, laboral y social, los tres planos de la sociedad, sigue su curso pese a los economistas. Ellos se limitan a contar lo que sucede y a apuntar medidas. Pero los remedios dependen a su vez de unas leyes económicas que son difusas pese a todo, al estar manipuladas por los dueños de dinero. En suma, los economistas son expertos que hacen diagnosis y aconsejan, mientras las finanzas tienen otros planes. Total, no sirven para nada, sólo para marearnos  con su verborrea y para asombrarnos de lo mucho que saben sin ninguna utilidad…”    

La economía al servicio del hombre



La crítica realidad comunicacional que se vive en el mundo dejó de ser un secreto hace muchísimo tiempo. Así, un modelo, el de los propietarios capitalistas, tiene como único fin la venta, el mercadeo de lo que otros producen, sin que les importe  más nada. ¡Y si para ello hay que mentir, pues se miente así como se oculta o se ignora, ya que lo que interesa es el dinero!   
Para quienes integramos AsoIlustra, ese no es el modelo que elegimos para desarrollar nuestro objetivo fundamental, que es dar a conocer el hecho económico en función del hombre, de la sociedad en la cual se desarrolla y sus  posibilidades de alcanzar mejores niveles de desarrollo.
¿Qué queremos decir con ello¿
¡Sencillo y claro! Que no vamos a publicar opiniones sesgadas ni teorizaciones que tiendan a confundir a las personas, ni nos prestaremos a expresar ideas o deseos de quienes no tienen relación con la realidad económica o solo buscan beneficiarse de ella.
Solo escribiremos para informar lo que hacen los Estados, sus gobiernos, líderes y demás dirigentes para conceder beneficio a las comunidades, a los grupos humanos,  las personas y a las sociedades, todo en función de su presente y futuro.
Nos involucraremos para conocer bien los proyectos económicos, las inversiones, las nuevas tecnologías de los proyectos y su desarrollo así como los costos y precios involucrados con las personas en sus necesidades.
Cifras, porcentajes, conceptos utilizados en el lenguaje económico  y estadísticas no serán ajenas a AsoIlustra, simplemente porque los números suelen indicar jerarquías y niveles de datos indispensables para entender, comparar y emitir juicios.