En un medio de
comunicación que trabaja para llevar la verdad a los lectores, sean de la
tendencia política que sean, la mejor manera de hacerlo es presentar las
inquietudes y ofrecer las respuestas de la manera mas sencilla, como se habla
en la calle, sin mucho tapujo.
¿Por qué la capital
y las grandes ciudades se encuentran casi exageradamente llenas, con una gran
población mientras otras regiones se aprecian como vacías, y todo ello pese a existir localidades
cercanas a las ciudades bastantes congestionadas en ese modo de vivir adoptado
como es el rancho?
La pregunta nada
fácil es y nos lleva a interrogar para qué sirve un gobernador o gerente del
estado, como le llamarían hoy día. El asunto, que lastima a mas de un familiar de
esos gobernantes políticos del pasado en Venezuela, no es otra cosa que decir
que la ausencia en el ese tiempo, de gobiernos honestos en las diversas, ricas
y variadas regiones del país, donde nunca hubo preocupación alguna por la
gente, por la necesaria atención en salud, en educación, en vivienda,
etc., motivó el éxodo de las personas
hacia la capital.
Los venezolanos
deben recordar una expresión muy popular como esa que dice “Pa´Caracas aunque sea a pasar hambre”, que era el argumento de los
ignorados socialmente por los gobernadores en los diferentes estados del país.
Caracas, para entonces, era una acogedora ciudad con pocas población y rodeada
de verdes colinas.
¿Y qué generó ese éxodo
de personas de las distintas regiones a las grandes ciudades?
Pues simple y
llanamente que el campo fue quedando abandonado y muchas fueron a parar a manos
de una élite que las acaparaba con el propósito de engordar su precio y posteriormente
venderlas, pero muy pocos las tenían con el firme propósito de ponerlas a
producir.
Hoy, por el contrario
y como dijo recientemente Iván Gil, titular del Ministerio del Poder Popular
para Agricultura y Tierras, la revolución bolivariana desarrolla 11 proyectos
estratégicos de producción y equipamiento agrícola con la finalidad de que, de
acuerdo al Plan de la Patria, el país
pueda producir en el 2019 el “90% de las kilocalorías que consumimos per cápita
diariamente.
Gil fue al programa matutino
de Venezolana de Televisión “Entre Todos” y allí dijo bien claro que el
país tiene capacidad para producir arroz, maíz y yuca para satisfacer la demanda
alimenticia para.
Podemos añadir que es ahora en este tiempo revolucionario que en
el país se siembra y donde los campesinos acceden no solo a la tierra sino a
una maquinaria que les permita trabajar, a unos insumos necesarios para la
siembra y a las posibilidades del crédito. Sin embargo, no es posible olvidar
lo que dicen los autores Hugo
Eduardo Ramírez y Andrés Felipe Otálvaro (enero 18 de 2012) cuando tratan el tema:
Venezuela,
como todos los países latinoamericanos, recibió una pesada y siniestra herencia
colonial: el latifundio. Fue a través de las modalidades de la hacienda,
destinada por lo general a productos agrícolas como el cacao y el café; y el
hato, concentrado en la ganadería, que las élites coloniales perpetuaron su
estatus y poder económico. Además, la esclavitud fue una de las condiciones
necesarias para el desarrollo de la gran propiedad sobre la tierra, que se
define, por lo tanto, como una estructura de terror y violencia.
No ha crecido
la producción a la velocidad que queremos
Admite Iván Gil que los productos que son consumidos en el país corresponden
ala producción nacional. "Hemos crecido en la producción de esos 250
rubros, entre ellos el arroz y el maíz".
Sin embargo, dijo
en la entrevista que “todavía dependemos de la importación de algún alimento
como el trigo, por ejemplo, que no lo producimos, y otros cereales".
"No ha
crecido la producción a la velocidad que queremos, producto del esquema del
latifundio de esos sectores económicos que recibieron durante el final de la
cuarta república prebendas importantes, pero fueron incapaces de invertir en
tecnología", reconoció.
Resaltó
asimismo: "Hemos roto techos de producción importantes pero todavía
requerimos mayores niveles de producción".
En la
entrevista, Gil se refirió a la recién inaugurada unidad de producción de leche
Comuna Agroindustrial de Los Valles del Tuy, en el estado Miranda, que forma
parte de los 11 proyectos estratégicos que adelanta la cartera agrícola.
"Estamos
hablando de la construcción de vialidad, recuperación y construcciones de
sistemas de riego, entre otros proyectos, en todo el país", precisó.
Todavía tenemos
el reto de satisfacer las 3.000 kilocalorías que consume el venezolano
diariamente, dijo. "Ahora estamos produciendo la mitad", comentó, y
destacó que la población ha superado el umbral de pobreza que generó la
política neoliberal.
Los investigadores antes
citados, autores de Venezuela: retos de una reforma
agraria en marcha señalan que “En el marco de la Revolución Bolivariana,
iniciada en 1999 con la llegada de Hugo Chávez al poder, se libra una
particular ‘lucha contra el latifundio’. Esta contienda no es nueva, pues tiene
apariciones intermitentes aunque, por lo general débiles y de impacto limitado
en la historia del país independiente. Tal fue el caso de lo ocurrido bajo las
guerras federales ocurridas entre 1858-1863 y la reforma agraria de 1961. Sin
embargo, la lucha actual plantea características especiales. Enunciada con
claridad en la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario de 2001, la intención
pública del Gobierno Nacional de eliminar el latifundio desencadenó una
reacción contundente por parte de la oposición. Los grandes terratenientes se
unieron, entonces, a la patronal, a la alta jerarquía de la iglesia católica, a
los monopolios de la comunicación y a los sindicatos tradicionales para
protestar como bloque opositor.
El
descontento reaccionario alcanzó su punto más elevado al ejecutar el golpe de
Estado contra Hugo Chávez en abril de 2002. Tras el regreso del presidente al
poder, el rechazo frente a la posición oficial se ha mantenido. Las tensiones
son entendibles, en tanto que el conflicto apunta directamente a la tenencia de
la tierra.
La
actual polarización venezolana presenta también, dentro de esta lógica, un
nuevo movimiento campesino muy entusiasmado y comprometido con la posibilidad
de ocupar y trabajar la tierra. La organización campesina más destacada y con
mayor número de integrantes es el Frente Nacional Campesino "Ezequiel Zamora".
Hasta la fecha 3,5 millones de hectáreas han sido recuperadas y distribuidas
legalmente.